Se replantea la concepción medieval del arte y sus primeras consecuencias se concretan en la división y el reconocimiento del trabajo artístico, estructurando así una nueva relación sobre la base de categorías intelectuales diferenciadas. El conocimiento es un apoyo de la creatividad. La personalidad artística y el estilo individual serán lemas reivindicativos constantemente enarbolados. Se diferencia el rol intelectual del artista del artesano, que realiza trabajos manuales. Aparecen nuevos temas y surge el retrato y el paisaje como género.
Además de la perspectiva, las proporciones, los órdenes, las relaciones armónicas, la aritmética y la geometría se atiende también a temas específicos del futuro diseño gráfico, como son la correcta construcción de las letras o la arquitectura gráfica, sirviéndose para ello de los conceptos matemáticos en boga.
Los innovadores del Renacimiento alteraron la percepción de la información creando dos sistemas visuales. La pintura evocaba ilusiones del mundo natural en superficies planas, a través de medios como la fuente de luz individual y el modelo de luz y de sombra, el punto de vista fijo, la perspectiva lineal y la perspectiva atmosférica. La tipografía creó un orden secuencial y repetitivo de información y espacio. Condujo a la gente hacia el pensamiento lineal y lógico y hacia una categorización y división de la información, la cual formó la base de la investigación científica empírica. Esto favoreció al individualismo, un aspecto dominante de la sociedad occidental desde el Renacimiento.
La perspectiva que representa el mundo de una forma realista y la tipografía que jerarquiza y ordena la información, son dos corrientes del pensamiento lógico renacentista.
Los siglos XV y XVI presenciaron cambios de trascendental importancia: la caída de Constantinopla y la conquista de la Europa sudoriental por los turcos, los viajes de exploración que condujeron a la fundación de imperios ultramarinos en el nuevo mundo, Africa y Asia, con la subsiguiente rivalidad entre España e Inglaterra; la profunda crisis de la reforma y la contrarreforma. Pero ninguno de estos sucesos produjo en realidad el comienzo de la era nueva; cuando ocurrieron el Renacimiento ya se hallaba en camino. El Renacimiento había comenzado cuando las gentes se dieron cuenta de que ya no vivían en la Edad Media. Fue el primer período que tuvo conciencia de su propia existencia.
Durante el Renacimiento hubo un crecimiento de la burguesía, surgió el capitalismo y el concepto de los estados nacionales.