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Peter Behrens y la nueva objetividad

Buscó la reforma tipográfica y fue uno de los primeros defensores de la tipografía sans serif. Creía que después de la arquitectura, la tipografía proporcionaba “la representación más característica de un período y el testimonio más fuerte del progreso espiritual” y “el desarrollo de un pueblo”. Sus experimentos tipográficos fueron un intento deliberado de expresar el espíritu de la nueva época.

En sus diseños gráficos empleó un sistema con base en una cuadrícula para estructurar el espacio. Sus cuadrículas comenzaban con un cuadrado circunscrito en un círculo; se podían hacer numerosas permutaciones al subdividir y duplicar esta estructura básica. Los modelos geométricos desarrollados de esta forma se podían usar para determinar proporciones, dimensiones y divisiones en el diseño de cualquier cosa. La aplicación de Behrens de esta teoría demostró ser un catalizador al impulsar la arquitectura y el diseño del siglo xx hacia una geometría racional como un sistema de apoyo para la organización visual.

Su trabajo para la AEG se considera el primer trabajo comprensivo de identificación visual. Sus diseños para la AEG representan una síntesis de dos conceptos aparentemente contradictorios: el neoclasicismo y la objetividad. Su neoclasicismo se desarrolló a partir de un estudio cuidadoso del arte y del diseño de la Grecia y Roma antiguas. En vez de limitarse a copiar los aspectos estilísticos de su trabajo, encontró un lenguaje formal de armonía y proporción necesario para lograr una unidad de las partes con el todo. La objetividad pasa por un énfasis pragmático sobre la tecnología, los procesos de fabricación y la función, en los que los ideales y asuntos de estilo estuvieran subordinados al propósito.

Se le considera el primer diseñador industrial en reconocimiento a sus diseños de productos para fabricación en masa como lámparas de alumbrado público y teteras.

En la arquitectura sus primeros edificios fueron pioneros, ya que empleó paneles de vidrio que no soportaban ninguna carga, abarcando los espacios entre las armaduras de soporte.

En 1903 ocupó el cargo de director de la Escuela de Artes y Oficios de Dusseldorf. El propósito de Behrens era volver a los principios intelectuales fundamentales de todas las obras del trabajo creativo, permitiendo que los principios de la forma se enraizaran en la espontaneidad artística y en las leyes internas de la percepción en vez de que fueran directamente a los aspectos mecánicos del trabajo. Estos cursos introductorios fueron precursores del Curso Preliminar de la Bauhaus.