El habla fue una de las primeras habilidades desarrolladas por el hombre. La escritura es el complemento gráfico de la palabra hablada y del pensamiento no expresado. La palabra escrita, al contrario de la palabra hablada limitada a la memoria, permite preservar el conocimiento y la experiencia. Existe una estrecha relación entre el acto de dibujar imágenes y el de trazar los signos de la escritura. Ambas son maneras naturales de comunicar ideas y el hombre primitivo las utilizó como medio elemental para registrar y trasmitir información.
La escritura surge en Mesopotamia debido a que un conocimiento exacto y continuo se volvió necesidad imperativa para que los sacerdotes pudieran mantener el orden y la estabilidad dentro de la ciudad-estado. Una teoría sostiene que el origen del lenguaje visual evolucionó a partir de la necesidad de identificar los contenidos de sacos y ollas de barro utilizados para almacenar alimentos.
En Sumeria se utilizaba una tablilla de barro arcilloso como soporte y un estilete para dibujar las pictografías. Posteriormente sustituyeron el estilete por un punzón de punta triangular y los caracteres pasaron a componerse de una serie de trazos con forma de cuña. Las pictografías evolucionaron hacia una escritura de signos abstractos denominada cuneiforme. El más alto desarrollo de la escritura cuneiforme se manifestó con el uso de signos abstractos para representar sílabas.
Hay varias etapas en la evolución de la escritura, aunque ésta no es lineal. Las pictografías representaban objetos y las ideografías las cualidades abstractas relacionadas con esos objetos. Los fonogramas son símbolos gráficos para los sonidos.