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Grecia

Los griegos comenzaron a servirse de sus ojos. Descubrieron el arte de representar los estremecimientos del alma. La gran revolución del arte griego, el descubrimiento de las formas naturales y del escorzo, tuvo lugar en una época en la cual los ciudadanos griegos comenzaron a cuestionarse acerca de las tradiciones y leyendas antiguas. En la época en que la democracia ateniense alcanzó su más alto nivel fue cuando el arte griego llegó a su máximo desarrollo.

La relación proporcional y simétrica del cuerpo humano se toma como módulo canónico. No existe ningún cuerpo vivo tan simétrico, tan bien construido y bello como el de las estatuas griegas. Los artistas griegos idealizaban la naturaleza, lo modélico y lo individual estaban equilibrados.

Su propósito más importante era el de armonía, el logro de la belleza ideal y la expresión dramática.

Comunicación visual

La construcción de templos y la producción de estatuas, particularmente en los territorios conquistados, obedece principalmente a una voluntad de afirmar el poder, su religión y su cultura a través de la implantación sistemática de modelos cuya función emblemática aumenta a medida que el espectador se aleja del objeto. Desde la lejanía, su forma equivale a una marca distintiva.

Escritura

Inicialmente los griegos adoptaron el sistema de escritura fenicia de derecha a izquierda, luego pasaron al bustrofedón que alterna el sentido y posteriormente desarrollaron el sistema actual de izquierda a derecha.

Tomaron los caracteres fenicios y los convirtieron en formas de arte de gran armonía y belleza. La forma escrita posee orden visual y balance, ya que las letras se disponen sobre una línea base en repetición precisa de forma y tamaño. Sus criterios de diseño se aplican a la composición del bloque de texto y a la armonía de los signos entre sí. Es un texto homogéneo en su forma debido a la ausencia de espacios en blanco, la justificación izquierda y derecha y el interlineado parejo.

En la escritura lapidaria, la perfección formal de la masa escrita aspiraba a una doble función simbólica: signos convencionales, enigmáticos para la inmensa mayoría, armónicamente dispuestos sobre un plano pétreo para asegurar desde su colosal escala y su impenetrable belleza su condición preferente de ofrenda dirigida a los dioses y a sus elegidos entre los mortales. Es curioso advertir cómo en la tradición profesional sigue reconociéndose a la letra mayúscula un rango superior a la minúscula.

A partir del alfabeto clásico también desarrollaron escrituras cursivas y unciales, para la escritura cotidiana en materiales suaves, tales como las tablillas de arcilla y las tablillas enceradas.

El aporte de los griegos al alfabeto fue el agregado de las vocales.