Antecedentes
Surge en Estados Unidos a fines de los 1940. Los expresionistas abstractos han renovado su lenguaje en su certidumbre de que la pintura, antigua o moderna, se ha convertido en una forma de vida vacía, sin objetivo alguno en nuestro mundo en descomposición. El sentimiento heroico que se desprende de esta pintura procede tanto de la vida y la personalidad de cada uno de los artistas como de sus propias obras.
Comparten el uso de telas de grandes dimensiones que los aparta del trabajo de caballete y una utilización poderosa de la materia y el color. Esta potencia del color, unida a la violencia del signo, confiere a muchos de los representantes de sta tendencia una fuerza suficiente para superar las más poderosas experiencias europeas.
También denominado como action painting, con esta denominación, se quería subrayar la importancia del acto físico de pintar de algunos artistas.
La nueva pintura norteamericana no es arte puro: no es preocupación estética lo que ha hecho rechazar el objeto. No se han eliminado las manzanas para dar lugar a relaciones perfectas de espacio o color. Deberían desaparecer para que nada pudiera obstaculizar la acción de pintar. En esa manipulación de las materias, la estética, también ella, ha pasado a segundo plano. Forma, color, composición, dibujo, no son más que componentes, ninguno de los cuales es indispensable; en buena lógica, algunos pintores han pretendido prescindir de todos presentando telas vírgenes. Pero lo que siempre cuenta es el valor de la revelación que confirma el acto. Hay que dar por cierto que en la impresión finalmente obtenida, la imagen, sea cual sea el contenido, será una tensión.
Rosenberg
Pollock utilizaba la técnica del dripping, consistente en derramar pintura sobre la tela plana sin usar directamente el pincel, “las nuevas necesidades exigen nuevas técnicas” decía. Sus derrames configuran evanescentes laberintos psíquicos, no ordenados nunca a partir de un punto central, sino consistentes en una especie de resurgimiento de materia en fusión. “No trabajo a partir de dibujos ni bocetos. Mi pintura es directa. Mi manera de pintar resulta del crecimiento natural de una necesidad. Quiero expresar mis sentimientos antes que ilustrarlos.” (Pollock)
“Mi pintura no nace en el caballete. Casi nunca tenso la tela antes de pintar. Prefiero ponerla tal cual en la pared o en el suelo. Necesito la resistencia de una superficie dura. En el suelo me siento cómodo. Estoy más cerca del cuadro, formo más parte de él; porque, de esta manera, puedo caminar alrededor, trabajar desde los cuatro lados y estar literalmente en el cuadro. Es un método parecido al que utilizaban los pintores indios del oeste que trabajaban en la arena.”
Hacia 1951, Pollock abandona poco a poco el dripping, y, a menudo, vuelve a utilizar la espátula y el pincel, y asume una técnica más tradicional de la pintura. Realiza innumerables y espléndidos dibujos en papel y en tela, trazos de pintura esmalte, pardos o negros, que son gesto y sugerencia.
Otra tendencia es la de Color Field Painting, de inspiración más lírica y meditativa y en la cual el color está cargado de emoción. El gran formato de los cuadros de Rothko es fundamental. “Si pinto cuadros muy grandes es porque quiero ser muy íntimo y humano. Pintar un cuadro pequeño es situarse fuera de su experiencia… Cuando se pinta un cuadro grande, uno está dentro.” (Rothko) Sus vastas formas frontales parecen elaboradas con una luz pura, son traslúcidas, inciertas en sus márgenes, pero indudablemente presentes; unas formas que parecen que palpitan y dentro de las cuales uno tiene la impresión de poder perderse.
Kooning es un pintor gestual, incluso a veces violento, que utilizaba la técnica del all – over que consiste en cubrir todo el lienzo de manera uniforme.