Se redujo el poder de los señores feudales mediante restricciones establecidas por la ley. Los pueblos y aldeas crecieron y se convirtieron en ciudades. Surgió el comercio internacional.
El crecimiento de las universidades originó un aumento en la demanda de libros, y surgieron iluminadores profesionales laicos para hacer frente a dicha demanda.
En el siglo XII se fundaron gremios como medida de protección contra competidores, pero también para mantener la calidad de los productos. Durante ciertos períodos se prohibió la publicidad particular por considerarse un acto de competencia desleal.
Las nuevas catedrales proporcionaban a los fieles un atisbo de otro mundo. Estas construcciones maravillosas proclaman las glorias del cielo.
Los escultores góticos ya no se interesaban tan sólo en lo que representaban, sino también en los problemas de cómo representarlo. Empezaron a contemplar la naturaleza, no tanto para copiarla como aprender de ella a realizar figuras de aspecto convincente, para representar los temas sagrados de una manera más emotiva y veraz.
En este período los temas se vuelven más humanizados siendo el principal la vida de Jesús.
Se utilizó el estilo de letra textura, que se parece a una cerca de estacas, por la rígida repetición de trazos verticales rematados con agudos bigotillos. Este estilo es bastante funcional, ya que primero se dibujaban los trazos verticales de una palabra, y después de agregaban los bigotillos y otros trazos necesarios. Se eliminaron los trazos redondeados y tanto las letras como los espacios entre ellas se condensaron en un esfuerzo por ahorrar pergamino. El efecto total es el de una textura de un negro intenso.
Las ilustraciones están divididas en segmentos por medio de marcas muy elaboradas. El estilo se caracteriza por figuras alargadas que se elevan en un movimiento vertical, sin embargo hay una sensación de solidez y una expresión de dignidad humana.
En los márgenes de los libros religiosos aparecen ilustraciones de la vida cotidiana.
Ejemplos de manuscritos góticos:
La producción de manuscritos iluminados para uso personal se volvió cada vez más importante. Al principio del siglo XV los hermanos Limbourg (Pablo, Germán y Juan) eran los representantes de la vanguardia de un cambio de la interpretación visual. Su temática y su forma de representación son innovadoras. Su trabajo trasmite un fuerte sentimiento de masa y volumen; y en algunas ilustraciones las luces y las sombras que se proyectan, son creadas por medio de una sola fuente de luz. Su obra maestra es Las tres ricas horas del duque de Berry, en la cual utilizaron la perspectiva aérea y representaron los personajes con características del período histórico al que pertenecían.