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El Alto Renacimiento en Italia

Leonardo da Vinci (1452 – 1519)

Juzgaba que la misión del artista era explorar el mundo visible, con intensidad y precisión. No confiaba más que en lo que examinaba con sus propios ojos. No existía nada en la naturaleza que no despertase su curiosidad y desafiara a su ingenuidad. Exploró los secretos del cuerpo humano haciendo disección a más de 30 cadáveres.

Anotó en uno de sus cuadernos que la finalidad suprema y la más difícil de conseguir en la pintura, está en describir la intención del alma humana por medio de gestos y movimientos de los miembros, afirmación que no debe interpretarse como refiriéndose a estados emocionales pasajeros, sino la vida interior de un hombre en conjunto.

Leonardo notó claramente que la conquista de la naturaleza había planteado para los artistas el problema de combinar correctamente el dibujo con la composición armónica. En La Mona Lisa, Leonardo encontró la solución al problema. El pintor debía abandonar al espectador algo por adivinar. Si los contornos no estaban tan estrictamente dibujados, si la forma era dejada con cierta vaguedad, como si desapareciera en la sombra, la impresión de dureza y rigidez de las primeras obras renacentistas sería evitada. Esta invención se denomina sfumato, el contorno borroso y los contornos suavizados que permiten fundir una sombra con otra y que siempre deja algo a nuestra imaginación. Los rasgos tienen demasiada individualidad para que Leonardo se limitara a representar un tipo ideal, y, no obstante, el elemento de la idealización es tan intenso, que borra el carácter de la retratada. El artista ha creado un armonioso equilibrio entre dos principios opuestos.

Miguel Angel (1449 – 1494)

La Capilla Sixtina es una soberbia obra decorativa que sorprende por su sencillez y armonía. En estas asombrosas imágenes se despliega la maestría de Miguel Angel para dibujar la figura en cualquier posición y desde cualquier ángulo, a pesar de considerarse exclusivamente escultor.

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Rafael (1483 – 1523)

Su aparente sencillez es hija de un profundo pensamiento, una esmerada concepción y una sabiduría artística inmensa. El genio de Rafael fue una capacidad única de síntesis que le permitió fusionar las cualidades de Leonardo y Miguel Anguel, creando un arte a la vez lírico y dramático, rico pictóricamente y sólido desde el punto de vista escultórico.

Andrea del Verocchio (1435 – 1488)

En su Colleone es admirable la postura del caballero, que parece estar cabalgando al frente de sus tropas con una expresión de osado desafío.