Hay una simplicidad y solemnidad que nos se olvida fácilmente. Los escultores no trataban de halagar a su modelo o de conservar una expresión momentánea. Se fijaban únicamente en las cosas esenciales. Esta combinación de regularidad geométrica y de aguda observación de la naturaleza es característica de todo el arte egipcio.
La misión del artista era representarlo todo tan clara y permanentemente como fuera posible. Dibujaban de memoria y de conformidad con reglas estrictas que aseguraban la perfecta claridad de todos los elementos de la obra. Cada cosa se representaba desde su ángulo más característico. El estilo egipcio fue un conjunto de leyes estrictas que cada artista tuvo que aprender desde su más temprana juventud.
No sólo fue el conocimiento de formas y figuras el que permitió al artista dar cuerpo a sus representaciones, sino también el conocimiento de su significado. Los egipcios basaron su arte en el conocimiento.
Los antiguos egipcios tenían un extraordinario sentido del diseño y eran sensibles a las cualidades decorativas y de textura sus jeroglíficos. Fueron los primeros en elaborar manuscritos ilustrados. La integración funcional del texto e imagen es estéticamente agradable, ya que la textura densa de los jeroglíficos dibujados a pincel contrasta, de manera elegante, con los espacios abiertos y llenos de color de las ilustraciones.
Durante una expedición de Napoleón se encontró en Rosetta una losa negra con inscripciones en jeroglíficos, demótico y griego. Champollinion (1790-1832) concluyó que se trataba del mismo texto, por la presencia de nombres propios, y comenzó a traducirla. Notó que algunos signos eran alfabéticos, otros silábicos y otros determinativos (marcan el sentido de la lectura).
Al igual que en Sumeria, el conocimiento era poder, los escribas eran altamente respetados y disfrutaban de muchos privilegios.
En el 1500 a.C. los sacerdotes desarrollaron la escritura hierática que podía hacerse rápidamente por medio de una simplificación de los jeroglíficos. La escritura demótica es aún más abstracta y se utilizó a partir del 400 a.C. para escritos legales y comerciales. Sin embargo los jeroglíficos se siguieron utilizando en los monumentos.