En las Demoiselle d’Avignon, Picasso creó nuevos cánones estéticos de belleza, o dicho de otra manera, destruyó las distinciones tradicionales entre lo bello y lo feo. Esta pintura sigue siendo el giro más decisivo en la carrera de Picasso. No es, sin embargo, una pintura cubista. Tanto el tema, con sus inquietantes resonancias eróticas, como la técnica, con su manera a menudo salvaje y expresionista de utilizar la pintura, habrían de demostrarse ajenos a la estética cubista. Siendo como era extraordinariamente visionaria, era también inevitablemente un compendio de los logros anteriores de Picasso.
El cubismo, por otra parte, fue por encima de todo un arte formalista, preocupado por reconsiderar y reinventar los procedimientos y valores pictóricos. El enfoque de los dos creadores iniciales, Picasso y Braque, fue ciertamente intuitivo, percibiéndose a menudo en su trabajo una corriente subterránea de excitación, pero también era profundamente meditado, y estuvo informado por un alto grado de contenidos intelectuales; en términos generales, el cubismo es un arte tranquilo y reflexivo.
Fue un arte de experimentación, encaró y creó sin miedo un nuevo género de realidad. Desarrolló un tipo de figuración totalmente original y anti naturalista, que al mismo tiempo dejó al descubierto los mecanismos de la creación pictórica, y en ese proceso avanzó mucho hacia la destrucción de las barreras artificiales que separaban la abstracción de la representación.
Se distinguen dos fases principales del arte cubista una primera fase analítica y una subsiguiente fase sintética. Es importante también, subdividir al cubismo analítico de Picasso y Braque en un primer período de formación, fuertemente teñido por la influencia de Cézanne y por el arte africano y un desarrollo posterior marcado por una ruptura más radical, que por ser difíciles de leer las pinturas de este período se lo conoce como fase hermética.
En el cubismo sintético los pintores empezaban con una imagen más o menos naturalista, que a continuación se fragmentaba y analizaba, a la luz de los nuevos conceptos cubistas del espacio y forma.
La ruptura con la perspectiva tradicional habría de traer lo que se denominó visión simultánea; la fusión de diversas vistas de una figura u objeto en una imagen única. El modo en que se ha desplegado la figura, además, tiene el efecto de hacernos muy conscientes de que la superficie sobre la que el pintor trabaja es plana. Rechazar la perspectiva tradicional, de un punto de vista único, era tan esencial para la materialización de las sensaciones espaciales de Braque como para el empeño de Picasso en trasmitir una multiplicidad de información.
Los cubistas abandonaron el color y prefirieron una paleta casi monocroma; en el caso de Picasso porque el color le parecía secundario en relación con las propiedades escultóricas de los temas que pintaba; en el de Braque, porque sentía que iba a estorbar a las sensaciones espaciales que le tenían obsesionado.
Como los medios del cubismo parecían hacerse cada vez más abstractos, los pintores empezaron a echar mano a una serie de recursos intelectuales y pictóricos que no solo añadieron una nueva riqueza a la calidad superficial de sus obras, sino que además sirvieron para reafirmar el carácter realista de su visión. Nos percatamos de la presencia de un sistema de claves o pistas que nos permiten reconstruir el tema. Un hueco de resonancia y las cuerdas de una guitarra nos permiten distinguir la presencia de un instrumento de música dentro del tejido compositivo en el que está inmerso.
Las letras estarcidas (stencil), que aparecen por primera vez en 1911, cumplen una función muy parecida. La palabra BAR puede servir para crear el marco ambiental de una composición con una botella, un vaso y un naipe. Al escribir sobre la superficie del cuadro, se resalta su carácter plano, el espacio detrás de las letras no es un espacio ilusionista, sino un espacio de pintor, proyectado para hacernos tangibles los vacíos espaciales del mundo material que nos rodea.
En 1912, empezaron a incorporar tiras de papel y fragmentos de otros materiales a sus pinturas. Esos pedacitos de papel tienen una relación con nuestra vida cotidiana más obvia incluso que las letras y sirven de puente entre nuestros modos habituales de percepción y el hecho artístico en que nos los presenta el artista. Se introdujeron sustancias extrañas en las pinturas debido a su materialidad. Estos lienzos, con relieve, ilustran el concepto de la pintura en cuanto a objeto o entidad fabricada, construida, con una vida propia e independiente, que no repite o imita al mundo exterior, sino que lo recrea de un modo independiente.

Picasso fue el descubridor del collage, al que se puede definir como la incorporación a la superficie del cuadro de cualquier materia ajena a la pintura, mientras que Braque inventó el papier collé, una forma específica de collage, en la cual se aplican tiras o fragmentos de papel a la superficie de una pintura o dibujo. Las implicaciones intelectuales y estéticas del collage llegan más lejos y son potencialmente más desestabilizadoras.
Si un pedazo de papel de periódico puede convertirse en una botella, eso nos da además, algo que pensar tanto respecto de los periódicos como de las botellas. Ese objeto desplazado ha entrado en universo para el que no fue hecho y en el que conserva, en cierta medida, su rareza. Y lo que queríamos era que la gente pensase sobre esa rareza, porque nos estábamos dando cuenta clarísimamente de que nuestro mundo se estaba haciendo muy extraño y no precisamente reconfortante. - Picasso
A través del papier collé encontraron un modo de lograr una sensación de relieve sin recurrir a las formas tradicionales del ilusionismo pictórico. Proporcionó, también, la solución a un problema que había estado preocupando a los cubistas: el de la reintroducción del color. Al dibujar una botella sobre un pedazo de papel verde, se establece una relación entre el papel y la botella, pero como sus contornos no se corresponden exactamente con los del objeto dibujado sobre él, sigue siendo simultáneamente un área de color plana y abstracta. “La forma y el color no sólo se funden entre sí es una cuestión de su interacción simultánea.” (Braque) Ahora el proceso era el opuesto; comenzando por la abstracción los artistas trabajaban con la representación como meta. Se había consumado la transformación de un procedimiento analítico en un procedimiento sintético.
Picasso abordó el cubismo a través de un interés por la forma tridimensional. Se orienta hacia un arte más concientemente anti perpectivista, en el cual cada objeto representado es una síntesis de diversos puntos de vista y finalmente volvió a un tratamiento más revolucionario de la figura humana.
En el cubismo sintético de Picasso los elementos están fundidos entre sí para formar una representación única de la que son inseparables. Tiende a agrupar formas abstractas para crear una imagen.
El enfoque de Braque era más pictórico, más poético. Braque fue el único pintor cubista en conservar un interés por las propiedades evocadoras de la luz. Fue el técnico que mediante una paciente investigación, habría de resolver muchos de los problemas técnicos que surgieron durante la creación de un estilo sumamente complejo.
En sus obras las formas están drásticamente simplificadas, y en los paisajes en particular se adopta una serie de recursos para anular la sensación de profundidad. Edificios, rocas y árboles aparecen apilados unos sobre otros y por lo general llegan hasta la parte más alta del lienzo, con lo que la mirada queda sin posibilidad de escape hacia un espacio ilusorio. Se ha anulado deliberadamente la profundidad atmosférica y tonal, no existe un foco de luz único. Los contornos de las formas presentan discontinuidades a intervalo, con lo que el espacio entre ellas y alrededor de ellas parece que fluyera. Para Braque, las zonas de espacio vacío pasaron a ser tan importantes como los propios temas y les aplicaba un análisis a base de planos o facetas intrincadamente ensamblados.
El arte de Gris es mucho más expositivo y programático. Nunca prescindió del color en la medida en que lo hicieron Braque y Picasso y la manera que tiene de emplearlo es más naturalista y descriptiva. No existe una fuente de luz única en sus pinturas; pero dentro de áreas aisladas se sirve de la luz también de una manera naturalista para obtener sensación de relieve. Para cuando Picasso y Braque habían creado ya un lenguaje puramente sintético, Gris seguía trabajando de una manera analítica.
Se sintió atraído al collage debido a la sensación de certidumbre que le daba y su importancia residía en el hecho de que las posibilidades de abstracción que ofrecía el medio fortalecían su afán de un arte de mayor perfectibilidad formal.
Los gérmenes de la posterior manera sintética de Gris se encuentran en sus llamados dibujos matemáticos. A pesar del hecho de que claramente fueron realizados con instrumentos geométricos, no parecen someterse a ningún sistema matemático o perspectivo coherente. No obstante, tienen relevancia en cuanto indican una voluntad de sistematizar el procedimiento cubista, y porque al trabajar con relaciones geométricas sencillas advirtió la posibilidad de conseguir composiciones armoniosas en términos puramente abstractos.
En primer lugar estaba la arquitectura, es decir, la composición o subestructura abstracta de una pintura, concebida a partir de formas coloreadas planas. Ese era el medio. El fin, por otra parte, era el aspecto representacional del lienzo, que venía sugerido o se superponía a la estructura. Hacia 1916, los temas aparecen entrelazados inextricablemente con el desglose arquitectónico del lienzo, alcanzándose el equilibrio deseado entre abstracción y representación.
Dalauney fue quien representó las tendencias más revolucionarias y actuales de la facción cubista en el Salon des Indépendants, su obra expuesta, una de las series de la Torre Eiffel, era la única que mostraba un rechazo total y conciente de la perspectiva tradicional, de punto de vista único, con las consecuentes innovaciones en el tratamiento de la forma y del espacio.
Sobre Léger ejerció un profundo influjo el cubismo analítico de Picasso, pero el enfoque de daba a sus temas era más práctico, mucho menos inquisitivo; en sus lienzos figuras y objetos aparecen con frecuencia simplificados y desarticulados, pero la dislocación de la forma resultante no es tanto un intento de de analizar su estructura como el deseo de imbuirles de una sensación de mayor vigor y movimiento, a la par que conservaba importantes elementos de la perspectiva en la mayor parte de sus obras. Sus simplificaciones casi pictográficas de la figura humana y de objetos fueron una importante inspiración para las gráficas pictóricas. Las superficies planas de color, los motivos urbanos y la precisión angulosa de las formas mecánicas contribuyeron a definir la sensibilidad del diseño moderno.
A pesar del el primero en la historia, no será integrado al repertorio del diseño gráfico convencional hasta muchos años después, previamente asimilado por las vanguardias posteriores. La sustitución de la de la apariencia visual de una forma por la cualidad misma, de las formas figurativas de la naturaleza a la jerarquía estructural, no fueron solamente el aparato formal con el que se expresó el Cubismo, sino también los fundamentos de todas las vanguardias no figurativas.
La presencia de la tipografía impresa como entidad pictórica autónoma indica el nacimiento del colladge y la nueva síntesis compositiva ordenada tras la descomposición de los objetos, de su posición yuxtapuesta y de la transparencia resultante, violando la tradicional noción de plano. Hallazgos cubistas que los dadaístas más analíticos estudiarán con sumo interés, como Schwitters, Asuman y Höch, conduciendo las técnicas del collage y el papier collé cubistas a las puertas del fotomontaje.