Influencias
Este movimiento es la expresión directa de la ideología marxista y está íntimamente ligado a un organismo comunista revolucionario. No pretendía ser un estilo de arte abstracto, ni siquiera un arte per se. En su núcleo era, primero y ante todo, la expresión de una convicción, fundada en motivos muy profundos, de que el artista podía contribuir a hacer más elevadas las necesidades físicas e intelectuales de la sociedad en su conjunto, estableciendo un contacto directo con la producción a base de máquinas; con la ingeniería arquitectónica y con los medios de comunicación gráficos y fotográficos. Satisfacer las necesidades materiales, expresar las aspiraciones, organizar y sistematizar los sentimientos del proletariado revolucionario tal era su objetivo, no un arte político, sino la socialización del arte. Era de naturaleza manifiestamente propagandística.
Para los constructivistas un nuevo mundo acababa de nacer y creían que el artista, o diseñador creativo, debía ocupar su lugar junto al científico y al ingeniero. La idea de que las bellas artes fuesen superiores a las artes aplicadas, para ellos ya no era válida.
Hicieron elogios de las formas sencillas. En su opinión había que limpiar edificios y objetos de ornamentos. Abogaron por el edificio desnudo, por la pureza inherente de las formas elementales. Decían que los nuevos materiales industriales y la máquina contenían dentro de sí una belleza propia. Para estos artistas las formas geométricas y las áreas uniformes de colores puros estaban envueltas en un aura de orden, y orden era lo que ellos querían imponer en la sociedad.
Lo que querían era “no hacer proyectos abstractos, sino tomar problemas concretos como punto de partida” (Gain) Repudiaron la idea del arte por el arte. La orientación materialista de su trabajo revelaría según ellos estructuras formales nuevas y lógicas, las cualidades y expresividad innatas de los materiales. Y en la fabricación de cosas socialmente útiles la misma objetividad de los procesos revelaría sentidos nuevos y formas nuevas.
Los teóricos del constructivismo se apropiaron de dos vocablos para demostrar su proceso creador dialéctico: tectónica y factura. Tectónica es la idea total, la concepción fundamental basada en la utilidad social y los materiales apropiados, la fusión de contenido y forma. Factura es la realización de las propensiones naturales de los materiales mismos, sus condiciones peculiares durante la fabricación, su trasformación.

El Lissitzky trabajó en arquitectura y diseño de interiores. Los muebles, la ilustración y la composición de revistas le ocuparon durante una gran parte de su vida. En Machacad a los Blancos con la Cuña Roja, cartel callejero de 1920, las simples formas trasmiten el choque entre las fuerzas antagónicas de la Rusia revolucionaria, no con la descriptividad narrativa del arte tradicional sino con la legibilidad de captación inmediata y el simbolismo incipiente que son tan apropiados para la función del cartel. El espacio es dividido dinámicamente en áreas blancas y negras. Los elementos de diseño se trasforman en un simbolismo político que aun un campesino sin mucha educación puede entender, el soporte para el bolchevique rojo contra las fuerzas blancas es simbolizado por una cuña roja cortando un círculo blanco. Es perfectamente coherente con los principios tipográficos de El Lissitzky, relativos a la economía óptica y a la expresividad intrínseca de los tipos de letra y composición, y naturalmente con la idea de constructivismo.

Como diseñador gráfico, Lissitzky no decoraba el libro, lo construía programando visualmente el objeto total. Para un libro de poemas utilizó un índice de cejillas moldeadas a lo largo del margen derecho lo que facilitaba al lector encontrar un poema particular. Cada título de un poema se ilustró con elementos abstractos que significaban su contenido. La composición espacial, el contraste entre los elementos, la relación de las formas con el espacio negativo de la página y un entendimiento de tales posibilidades de impresión como la sobreposición de color fueron importantes en su trabajo.
El balance asimétrico, las siluetas de medio tono y un sentimiento sensitivo por el espacio en blanco son otras consideraciones importantes del diseño. El tratamiento de la tipografía san serif y líneas gruesas es una temprana expresión de la estética modernista. Exploró el potencial del montaje y fotomontaje para los mensajes de comunicación complejos.
La concepción del proun que había elaborado El Lissitzky resalta la cuestión de la pintura y la escultura no son fines en sí mismos, sino partes de procesos a través de los cuales alcanzan su plenitud los productos arquitectónicos o industriales. Proun es la abreviatura de una frase en ruso que quiere decir nuevos objetos de arte. Este paradigma de constructivismo realista pretendía en su esencia trasmitir la idea de evolución creadora, empezando con el plano recto y representaciones más o menos figurativas siguiendo con la construcción de maquetas tridimensionales y luego, finalmente, con la realización total construyendo objetos utilitarios. Proun era un método de trabajo en armonía total con los modernos medios tecnológicos.
A través de su responsabilidad social y compromiso con su gente, su dominio de la tecnología para alcanzar sus objetivos y su visión creativa, El Lissitzky estableció una norma de excelencia para el diseñador.
Rodchenko desde 1915 venía realizando diseños exclusivamente a base de regla y compás, para más adelante entregarse de lleno al esfuerzo constructivista. Trabajó en tipografía, diseño de carteles y muebles, e ilustración de revistas También se distinguió en el campo de la fotografía y el cine.
Los diseños industriales de Tatlin incluyen ropa de trabajo. También se interesó por el cine, hizo diseños para el teatro durante muchos años y experimentó con planeadores. El símbolo más apropiado de la unificación de puntura, escultura y arquitectura es el Monumento a la Tercera Internacional que iba a ser construido en forma de enorme espiral, que trasmitiese con efectividad el dinamismo de la era espacial. De 380 m de altura en su interior estarían colgados un cilindro, un cubo y una esfera que albergarían salas de reuniones, oficinas y en la misma cima un centro de información, todos los cuales rotarían a diferentes velocidades, uno de los primeros ejemplos de escultura cinética. Contando con casi la totalidad de los medios técnicos de comunicación entonces conocidos se difundiría, públicamente, a toda hora del día, boletines de noticias, proclamas gubernamentales y sloganes revolucionarios. La torre de Tatlin era una formidable declaración de fe en una sociedad comunista, pero aparte de una enorme maqueta nunca se construyó.