La revolución tipográfica, el collage absurdo pre surrealista, el fotomontaje y el diseño de revistas especializadas, son algunos de los hallazgos que significaron aportaciones tan fundamentales para la evolución del diseño gráfico.
Las ideas gráficas del movimiento Dadá pueden apreciarse en la poesía de Ball, quien combina diferentes tipos de una manera desatinada y con una deliberada falta de lógica, parodiando la forma poética. Con su afirmación de que “el mundo y la imagen son una sola cosa” demuestra su decida voluntad de integrar el significado verbal y visual de las palabras y páginas en un todo coherente.
Sobresalen entre los miembros de Dadá dos nombres que hicieron del diseño gráfico su principal actividad profesional. Nos referimos a John Heartfield, el creador del fotomontaje político y Kart Schwitters.
El fotomontaje, que se servía del material visual del mundo de su alrededor, de medios de comunicación con los que la gente estaba familiarizada, se convirtió en una mordaz arma política. Los trabajos de fotomontaje realizados a partir de 1917 fueron contribuciones dadaístas distintivas y perdurables, aportando una nueva vitalidad entre las conexiones entre el tipo y su contexto.

Schwitters fue diseñador gráfico, montó su propia agencia de publicidad. Los diseños tipográficos ideados para su revista han marcado también una sólida pauta. En 1919 empleó la impresión efímera en una serie de trabajos denominada globalmente Merz, formada a partir de fragmentos aleatorios recogidos de diversas piezas de comunicación tipográfica, de una manera que va más allá de los montajes cubistas.